martes, 13 de octubre de 2015

Ljubliana & The Seawolf, good vibrations amigos

La fuente no para de dar agua al sediento de cosas nuevas, nuevas propuestas. Xarim Aresté los ha recomendado. Uno de mis descubrimientos más potentes, porque ni lo conocía un servidor, ni lo conocía casi nadie, salvo sus amigos cuando empecé a escuchar sus discos autoeditados. Fue apabullante ver su talento y versatibilidad. Ahora gracias al de Flix, descubro a Ljubliana & The Seawolf, un grupo de chicos de Barcelona, ¿o rodalíes? No me ha quedado claro, lo único que sé es que entiendo porque le encantan a Xarim, son muy buenos, se nota que disfrutan tocando. Son originales, pero además de eso se vislumbra mucho trabajo y dedicación para sonar así de bien. Si estuviera viviendo todavía en Mataró, fijo que iba a su próximo bolo en Tiana. Intuyo que sus conciertos deben ser únicos, toda una experiencia, y que al igual que Xarim y sus Pomelos, son humildes una vez bajan del escenario. Estoy seguro que en el futuro oiré hablar mucho y bien  de ellos.


domingo, 11 de octubre de 2015

Otoño en Brienz













Dejo que las fotos hablen por sí solas.

 Conocí el Berner Oberland precisamente en esta estación, en otoño. Sigue siendo apabullante tana gama de colores en las montañas, el lago, las flores... demasiado postalesco. Ayer recibí un flyer del SVP, el partido de la ultraderecha de aquí de Suiza, que es uno de los más fuertes del país. Vienen a decir que en el 2030 se prevee que hayan 10 millones de ausländers, de extranjeros en Suiza. Ahora hay 8,2 millones. Se preguntan, le preguntan a los suizos vaya, si eso es realmente lo que quieren. Como podéis ver, en todos lados cuecen habas, el populismo siempre funciona.

La región donde vivo sufre por la disminución de la población,  poco a poco se van mudando a ciudades más grandes. Siguen necesitando a gente de fuera, y vienen a decir que no nos necesitan. Valiente demagogia.

Caro Diario - Isole

Nanni Moretti rodó aquella película medio documental medio ficción en el 93, onírica por sus reflexiones y anhelos. Se llamaba Caro Diario. En la misma película se preguntaba qué filmar en mitad de una serie de pruebas que le hacían los médicos para determinar qué tipo de dolencia tenía. El hombre se puso a filmar y a hablar de sus obsesiones, lo mejor que sabía hacer mientras esperaba lo resultados médicos. Nos invitó a conocer rincones de la Roma menos turística, a veces olvidada, o a recorrer el archipielago de pequeñas islas que tiene Italia, entre ellas la famosa Strómboli, acompañado de un amigo suyo guionista que odia la televisión pero está enganchado curiosamente a un culebrón. Un mundo raro el de Moretti, algo nostálgico también, pero que despierta más de una sonrisa con sus ocurrencias. Dentro de ese cóctel de escenas variopintas dejó esta secuencia donde la realidad se convierte en una fantasía gracias al objetivo de la cámara. Ahí queda para esta tarde de domingo.

Cowboy de Medianoche



Hoy me vino a la mente la película Cowboy de Medianoche. El inconsciente te hace recordar cosas ya vistas y asmiladas, de las que años después puedes sacar nuevas reflexiones. Cuenta la historia de Joe Buck (John Voight), un joven chicarrón del oeste que se muda a la gran manzana con aspiraciones de comerse el mundo haciendo uso de sus artes amatorias. Nueva York puede ofrecerle grandes oportunidades como gigoló. La  vida en la gran ciudad, una vida dura y a veces cruel, hace disipar sus delirios de grandeza pronto. Con la ayuda de Ratso (Dustin Hoffman), un ladronzuelo de poca monta, intenta sobrevivir a una realidad que le hace poner lo pies en el suelo de golpe.

La película es tremenda, con un desenlace para mí inesperado, que te deja con el corazón en un puño, pero con una ventanita a la esperanza. Joe ya no es el chico de  sonrisa perenne, ha visto lo desagradable de la vida, ya sabe lo que quiere y lo que no, e irá en busca de ello con ilusión sí, pero con más aplomo por la vida.

Y esa es la reflexión que me vino a la cabeza, que todos somos un poco como un cowboy de medianoche, enfrentándonos al mundo, lidiando con los avatares de la vida, pero siempre y a pesar de ello, buscando la felicidad.


La canción principal de la película es "Everybody´s Talkin" del gran Harry Nilsson. Creo que  la única canción que pedí por la radio que pusieran fue ésta. ¡Por algo será!



                          

domingo, 1 de febrero de 2015

Días de nieve y cielos crepusculares


Llevo un par de semanas de hibernación, como los osos. No hay mucho más para hacer con un tiempo tan intempestivo. La caca blanca se amontona, mi coche patina zigzageando a su antojo por las calles serpenteantes,me acojono.

 El Lago de Brienz tiene el dudoso honor de ser el más frío de Suiza, profundo y salvaje como pocos. Hace siete años llegué  a este lugar en verano en plan turista y me dejó alucinado por su intensísima luz, el contraste de los colores del azul turquesa del agua del Brienzersee y el verde intenso de las montañas, con las casitas de madera del pueblo impecables. Esto es Suiza amigos.






Hero


Estos días desde que vi un cover que puso el callejón del hambre, que me ronda por la cabeza esta canción sin apenas entenderla, hasta ahora. Hacía tiempo que no me enganchaba a una canción, al gusto de descubrir temas que transmitan cosas, esas cosas que tantos años me han entretenido, he escuchado música como el que necesita respirar. Ahora toca tomarse las cosas con calma, sí, con calma, y pararse a mirar alrededor de uno e ir paseando para no perderse esas pequeñas cosas, esos detalles. Al menos se intentará.

Ahí va la susodicha cancioncita con los subtítulos y luego dejo el cover de dos hermanos que la cantaron con muy buen rollo y sentimiento.


Y el cover de Nathan y Eva Reach


martes, 4 de marzo de 2014

Happy days

Estamos a 4 de marzo, 4 de marzo ya. El tiempo corre que se las pela. Llevo o llevamos, todo el invierno aprovisionándonos de cosas. Como la hormiga que se prepara para pasar el invierno, o el oso, más propio para un servidor. En este caso es al contrario, preparándome para la primavera, para el verano, para la temporada, que cuando empiece a trabajar no tendré más tiempo para hacer bricolajes en la casa, que sabes cuando empiezas, pero nunca cuando acabas. Pintar una puerta, como hoy, tomar un café en el Frutal, escuchar un poco de música... cosas sencillas, que son también necesarias para darle sentido a la vida. Ya tenemos listo el chiringuito para plantar las tomateras y los pimientos del padrón. Este año será el año del huerto.

El otro día fuimos al Lammi, un bar de carretera que en verano se llena de motoristas que pasan por el Grimsel, uno de los pasos más famosos de los Alpes, que se dice pronto. Los dueños tenían hasta no hace mucho un gato llamado Picasso que murió con 22 años, pero que era una bola enorme. Creo que tenía los mismos kilos que los años con los que murió. Era la atracción del lugar, el gato y la fondue. Este año me gustaría también poder ir a más conciertos, algún festival de estos como el de Berna que es internacional con los grupos punteros del momento, o al de Montreaux, qué se yo. La primera vez que estuve en Zurich vi en un teatro que actuaba Estrella Morente. Estrella Morente no sé, pero se me antoja ver en directo a Concha Buika, que seguro que seguirá estándo jodida, pero contenta.



O escuchar el pegadizo Happy de Pharrell Williams, que por lo visto, se ha creado un movimiento entre las ciudades para convertirse en ciudades Happy. Barcelona y Madrid tienen sus propios vídeos bailando la gente en sus respectivas ciudades al ritmo de la cancioncilla. Pero tal vez de las que he visto me gustan más el vídeo de Neuchatel, St. Gallen, Tokyo o Colonia. Ahí va el vídeo original.

No sé si en el Berner Oberland tiene un vídeo de estos bailones, pero tiene muchos de estos donde se venden por sí solos.